El Sionismo.

Cuando hablamos de los Illuminati estamos hablando de la secta que dirige a todas las demás sectas. Sus miembros, en su mayoría ignorantes, se han dejado convencer por motivadores baratos de ego que los hacen sentirse importantes y económicamente estables dentro de su séquito de ignorancia.

Desde la antigua Babilonia, Marduk —disfrazado tras la leyenda de Jova— creó la religión judía con la intención de dividir, generar sentimientos de superioridad y racismo entre la especie, provocar desigualdad económica y controlar a la población mediante el adoctrinamiento y la gobernanza de una raza sobre las demás.

Al observar estas creencias y programaciones, resulta ingenuo pensar que los mismos judíos que producen la Coca-Cola, los cigarrillos, el aceite vegetal y todos los venenos a los que estamos expuestos, no sean también los dueños de las farmacéuticas y de la educación médica. El resultado es un mundo de adoctrinamiento sistémico que perpetúa el control y la abundancia, no del judío común, sino del sionista.

El judío es engañado: consume los venenos diseñados para el no judío, consume sus medicamentos y su ciencia, que son lo mismo. Todo es una fachada de ignorancia, detrás de la cual se esconde el cobarde sionismo con sus guerras y desgracias, alimentando con el sufrimiento humano a sus amos de esencia satánica.

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