Enki «El genetista».
La destrucción de la vida en Tiamat encendió la furia de la alianza reptil, que en respuesta construyó un planeta bélico conocido como Malich y declaró la guerra abierta a la Federación Galáctica. Este conflicto se expandió rápidamente, alcanzando la Vía Láctea y arrastrando consigo a numerosas civilizaciones que quedaron atrapadas en una guerra de proporciones cósmicas.
@avatarmexchange CAPITULO 8: Verdadera historia del universo. Parte 6. . .. .. … #sabiasque #muyinteresante #peliculas #series #dragonballz #historia
Con el pretexto de poner fin a las hostilidades, la Federación destruyó los planetas Maldebeck y otros bastiones de la alianza reptil. Sin embargo, tales actos de devastación revelaron que “todo el que genera guerra es un señor de la oscuridad”. En medio de estos eventos, quedó en evidencia que incluso las conciencias estelares, al igual que los humanos con su programación tridimensional, podían ser manipuladas y utilizadas como piezas en un tablero mucho más complejo.
En este escenario de caos, el planeta Nibiru sufrió graves daños y quedó debilitado, requiriendo de oro monoatómico para su restauración. Dicho recurso fue hallado en la Tierra, convirtiéndose en un tesoro explotado no solo por los nibiruanos, sino también por otras razas que reconocieron su valor. Desde entonces, este elemento ha sido objeto de disputas, usado como moneda de poder y acompañado de sobornos tecnológicos dirigidos a los líderes humanos y extraterrestres para garantizar el control y la explotación continua.
Entre intereses comerciales, guerras interminables y resentimientos profundos, comenzó la era oscura de la humanidad, marcada por la manipulación genética de la matriz y la intervención directa de actores políticos provenientes de distintas dimensiones. Esta etapa se convirtió en un ciclo de sometimiento y control, pero como todo proceso, llegó finalmente a su fin, dejando tras de sí huellas imborrables en la historia universal.