Pueblo Judío.
Saturno devora a sus hijos:
Cabe puntualizar que en ningún momento este contenido es antisemita, para nada. Reconocemos a los judíos como lo que son: el pueblo de Dios y príncipes de esta tierra.
Solo acreditamos también nuestra divinidad y soberanía, porque también lo somos. Las razas y las fronteras son una programación para dividirnos, para crear racismo y debilitar a la única y poderosa fuerza del espíritu, que está representada por todas las especies y razas humanas, por cada individuo, bebé o mujer, de cualquier color de piel o lugar de origen.
Simplemente puntualizamos el engaño sionista, el cual se esconde detrás del judaísmo pero no lo representa, ni a su gente. Ninguna religión es perfecta, todas fueron creadas por la matriz y nadie debe identificarse con esas etiquetas. Las acciones del sionismo no representan a las acciones judías ni de ningún pueblo, así como las decisiones de cualquier gobierno jamás son representadas por su gente.
Creemos firmemente que la siguiente jugada en su sistema de control mundial es generar un odio hacia la religión judía, ya que el mismo sionismo está promoviendo el odio y sus acciones —como el genocidio en Gaza, el plan Andina en la Patagonia, y el hecho de que poseen gran parte de la industria alimentaria con la cual germinan las enfermedades en un invernadero social sionista— lo avalan. Es importante no caer en el juego ni de un lado ni de otro, ya que defender el sionismo será muy peligroso, pero atacarlo también.
El plan es eliminar a la raza provocando guerra contra todo el mundo hasta que sea destruida. Son una potencia económica, clase media-alta, con los recursos para crear plataformas y desbloquear monopolios en esta era del despertar. Su conocimiento esotérico les otorgará la conexión si son capaces de dejar la supremacía racista y observar la verdadera dualidad, por lo que son una amenaza latente para el sistema.
Esta guerra es de conocimiento, de amor, de verdadera cultura. El conocimiento nos lleva al despertar del control; este despertar se genera con amor y con sufrimiento, hasta que la humanidad descubra su propia organización y no dependa de gobiernos opresores generadores de escasez.
TODOS UNIDOS COMO HERMANOS SOMOS EL PUEBLO ELEGIDO DE DIOS.
Solo el perdón puede detener esta rueda kármica. Qué orgullo ser la generación que le da perdón al mundo, que se organiza con amor, que crea el Reino de Dios.