Situación actual.
Estados Unidos, Inglaterra y Roma se presentan como centros fundamentales del control Illuminati, actuando como ejes de poder desde donde se manipula a la humanidad mediante sectas, organizaciones y empresas que operan bajo su influencia. Estos grupos no solo dominan a las masas, sino que también son víctimas de sus propias creaciones: la falsa ciencia y el adoctrinamiento babilónico que mantienen su mente limitada a pensar únicamente dentro de una agenda prediseñada. De esta manera, incluso los mismos sectarios terminan atrapados en el daño cerebral heredado de antiguas programaciones, creyendo que su riqueza y poder les otorgan libertad, cuando en realidad son prisioneros de un sistema ilusorio.
Dentro de sus creencias se sostiene la idea de que si el Lulu —figura asociada con la humanidad esclavizada— utiliza la matriz del sufrimiento por libre albedrío, no genera karma, y en consecuencia, este dolor serviría como herramienta de “evolución” para la siguiente vida. Este concepto se usa como justificación espiritual para legitimar el control y la explotación de la humanidad, presentándolo como un sacrificio necesario dentro de un esquema cósmico. Así, el sufrimiento no solo es permitido, sino programado como parte de un ciclo que alimenta energéticamente a quienes gobiernan desde las sombras.
Dios no es ni será parte de una religión, inclusive este contenido es solo conocimiento. Cada individuo debe procurar la conexión con el Padre y ser su propio lider.
La agenda del Nuevo Orden Mundial, según se señala, busca consolidar un gobierno único global, acompañado de una religión universal que mantenga la economía y la política del mundo alineadas con sus planes. Para justificar esta transición, se habla de una tercera guerra mundial preparada como un catalizador que permita a la población aceptar una nueva organización bajo la promesa de paz. No obstante, este plan tendría una segunda fase aún más peligrosa: fingir una guerra alienígena para sembrar el miedo colectivo y, con ello, desatar un conflicto entre humanos y seres estelares. El objetivo último de este engaño sería eliminar a las Pléyades como oposición espiritual y, una vez logrado, tomar el control no solo de la Tierra, sino de toda la Vía Láctea.