Vivir con Dios.

No eres lo que crees que eres… eres lo que haces:
Podemos darnos golpes de pecho de falsa espiritualidad y disfrazarnos de hippies y mantras, pero lo más importante para lograr la conexión es ser auténticos. No tenemos que fingir con el Ser que diseñó tus virtudes y tus defectos. Al ser auténticos logramos una sinergia entre la mente y alma, y es ahí cuando el cuerpo se vuelve el vehículo de Dios.

¿Cómo sería el mundo si la humanidad supiera esto?
Dígame usted, ¿Dios le robaría a Dios? ¿Dios estafaría a Dios? ¿Dios le sería infiel a Dios? ¿Dios lastimaría a Dios? ¿El país de Dios le haría la guerra al otro país de Dios? ¿Dios crearía países? ¿Dios enferma? ¿Dios teme?

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