La exposición prolongada a las pantallas de celulares, TVs y computadoras no es solo un malestar pasajero: es una amenaza silenciosa para tus ojos y tu bienestar. La luz azul artificial, emitida por estos dispositivos, está científicamente vinculada a la alteración del ritmo circadiano, reduciendo la producción de melatonina y provocando insomnio, fatiga crónica y dificultad para concentrarte. Peor aún, estudios demuestran que esta luz penetra hasta la retina, acelerando la degeneración macular y causando síntomas como ojos secos, visión borrosa y dolores de cabeza recurrentes.
👁️ ¿Crees que cerrar los ojos unos minutos es suficiente?
La realidad es que, sin una barrera efectiva, la luz azul de alta energía (380-450 nm) sigue dañando tus células oculares incluso en exposiciones cortas. Ni los filtros de pantalla ni los «modos nocturnos» bloquean este espectro por completo. Si pasas más de 4 horas al día frente a dispositivos, estás en riesgo. ¡No subestimes el daño acumulativo!
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